Esto no es serio por más que el director de la cárcel, Jaime Hernández, a través de una funcionaria, intentara suavizar la situación diciendo que ahora hay dos (punto que niegan otras fuentes) y que Instituciones Penitenciarias pensaba reforzar el área. Los psicólogos tampoco informaron clasificaciones y revisiones de grados de los internos ni pudieron elaborar informes solicitados por los jueces sobre presos preventivos.
Fontcalent no tiene motivos para otorgar una distinción al ministro Rubalcaba, al que elogiábamos aquí, hace unos días, porque se había comprometido con Francisco Camps para consensuar plantillas de Policía Nacional y Guardia Civil, así como para mejorar las casas-cuartel de la Guardia Civil. Supongo que en las reuniones de la comisión Interior-Consell, que empezarán en septiembre, también se planteará la necesidad de una nueva cárcel que acabe con la saturación de Fontcalent y Villena, algo que condiciona las prisiones preventivas en la cárcel capitalina.
No todos los jueces tienen la misma balanza para hacer justicia. Mientras una juez de guardia ordenaba prisión preventiva para un maltratador de San Juan, el pasado fin de semana, derivando el caso a un juzgado especial de violencia doméstica (éstos juzgados no funcionan los fines de semana), el juez de malos tratos dejó en libertad provisional, el lunes, al supuesto agresor de su compañera. Para el abogado (del acusado), Joaquín María Lacy, fue todo un éxito
¿Habrá prisión en firme para este presunto tras el juicio? Ya hay en Fontcalent 300 maltratadores y el número no hace más que crecer. Cada semana son detenidos entre diez y quince violentos. Algunos seguirán cursos de rehabilitación. Otros tendrán que rehabilitarse en prisión, pero van a tener difícil las entrevistas con los psicólogos.

Comentarios