23 de ago. de 2008

Psiquiatría y psicología: ¿moda, necesidad o pérdida de tiempo?


Los mitos y verdades de la atención psiquiátrica son explicados a continuación por reconocidos profesionales del medio. Aseguran que las mujeres son las que más concurren a los consultorios. “A los hombres todavía les cuesta”. El miedo a la locura y la jerarquización del dolor orgánico.


Desde el punto de vista constructivista, la resistencia es un proceso normal que se genera al ser revisados los esquemas cognitivos tácitos, y un proceso que hay que respetar, más que eliminar, si se pretende que el cambio sea progresivo, en vez de regresivo. Para estos terapeutas cognitivos, la resistencia se trabaja detectando las emociones y cogniciones a su base y después rastreando históricamente sus orígenes y el papel que desempeñaron en otra época. Sólo desde esta “toma de conciencia” el paciente puede reorganizarlas en sus esquemas cognitivos, y sólo él decidir sobre su utilidad. (p.e Guidano y Liotti, 1983).

En los últimos tiempos, tanto la psiquiatría como la psicología fueron tomando cada vez más fuerza dentro de la sociedad. Pese a esto, muchos consideran todavía que se trata de una moda y que por ende se convierte en una pérdida de tiempo y de dinero.

Precisamente para revertir estos pensamientos es que los miembros del Instituto Crecer –entidad que tiene como objetivo el tratamiento multidisciplinario del paciente– esclarecieron algunos que otros puntos tanto sobre la psicología como la psiquiatría. Los profesionales que conforman este instituto son la psicóloga Miriam Begué, y los psiquiatras Gustavo Gómez, Salvador Todaro y Jonás Rodríguez.


Desde el punto de vista de los profesionales, las personas o lo que es más complicado aún, las culturas, desarrollaron por un lado un miedo a la locura y por el otro jerarquizó el dolor orgánico. “Es decir que cuando hay una dolencia que se pueda localizar, eso sí es válido, pero cuando es algo emocional, una angustia o algo que no se ve, hay una resistencia a aceptarla tanto por parte del que lo siente como de la gente que lo rodea”, explicaron los profesionales.
Y esto tiene que ver también con que históricamente se consideró la patología mental o la disfuncionalidad mental como una debilidad. “Esto porque no se detectan muchas señales de depresión, el estar desganados, la apatía, el desinterés, la falta de ganas por la vida, la desesperanza. Y todo porque tienen que ver con un aspecto de debilidad. A quien lo padece muchas veces se lo toma como de una personalidad débil y por ende huye del tratamiento cuando en realidad estamos frente a una enfermedad”, clarificó Mirian Begué.


Esto nos lleva a otro punto que, como lo explicaba el doctor Salvador Todaro, la mayoría de los que recurren a sus respectivos consultorios siguen siendo mujeres. Y esto no significa que los hombres no necesiten atención. “Sino que está meramente relacionado con el vínculo que existe entre la de debilidad y el sufrimiento psíquico y allí aparece el hecho de que si yo soy fuerte tengo que saber cómo resolver mis problemas”. Pero lo que se olvidan es que lo importante es aprender a no sufrir.


Esto no tiene que ver con el hecho de cuánto necesita uno u otro de estas terapias, porque, de lo contrario, deberíamos decir que las mujeres son más propensas a acudir al psicólogo porque culturalmente están preparadas para aceptar sus emociones, poder transmitirlas, poder expresarlas y lo que es más importante: pedir ayuda. Algo que a muchos hombres todavía les cuesta y mucho.


Jonás coincide con Todaro en que lo más difícil cuando una persona está enferma es la capacidad de pedir ayuda y reconocer que está enfermo como para dejarse llevar por un profesional. “Esto muchas veces sucede porque no sabemos a quién recurrir o porque culturalmente estamos preparados para resolver los problemas de otra manera. Es decir, acudiendo a curanderos o llevando el problema a asesores no profesionales que lo único que hacen es aumentar los costos del tratamiento y prolongar el problema porque empeoran los cuadros, como sucede con otras enfermedades clínicas o médicas. La asistencia en cuanto a las enfermedades mentales es muy importante”, aclaró el especialista que está comprometido con garantizar la salud de los integrantes de la comunidad.


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